miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi confrontación con la docencia


De acuerdo a mi actividad académica en licenciatura no me imaginaba impartiendo clases ante un grupo numeroso de alumnos -algo que es muy común en instituciones de educación pública- ya muchas veces que me toco exponer algún tema, me ponía realmente nervioso, el hecho de pensar si mi resumen era lo correcto y las palabras que utilizaría eran las más adecuadas, ahora tengo 11 años en el ámbito docente con sus respectivas alegrías y tristezas.
Pues bien, desde que estaba en secundaria me llamaba mucho la atención todo aquello que tuviese que ver con computadoras, derivado de ello estudie en un CBTis la especialidad de Técnico Programador y de ahí decidí ingresar al Instituto Tecnológico de Toluca a estudiar la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales, al mismo tiempo que ingrese a la carrera y gracias al servicio social y prácticas profesionales que realice por parte del CBTis, logre colocarme en un trabajo dentro de la Universidad Autónoma de México específicamente en la Facultad de Química, llevando a la par estudio y trabajo -nada fácil por cierto- pero debido a situaciones económicas no tenía otra alternativa.
Una vez concluidos mis estudios, no me preocupaba mucho la cuestión de encontrar otro trabajo, ya que contaba con uno en el cual me desempeño de forma profesional, un compañero de trabajo en una ocasión me comentó que si conocía a alguna persona del área de sistemas que le interesara dar clases de las materias de computación, sin dudarlo le dije que yo era esa persona a quien buscaba, me proporcionó los datos del CECYTEM, Plantel Toluca para que fuese a una entrevista, ahí me contacte con la subdirectora académica para dicha entrevista, posterior a esta me dijo que no tenía inconveniente en que yo ocupase la vacante, lo cual me llenó de satisfacción ya que cubrí todos los requisitos.
El día que me inicie como docente estaba realmente nervioso, ya que no es lo mismo exponer un tema ante tus compañeros de clase y si te equivocas tienes a tu maestro para corregirte, ¿aquí quién me corregiría? pues bien, inhale profundamente y entre al salón a impartir mi clase, la verdad no me costó mucho trabajo acoplarme a las clases, ya que las materias que inicie impartiendo eran mi área y pude desenvolverme de lo mejor. Me vi como un buen docente ya que siempre tenía la respuesta correcta a los cuestionamientos de mis alumnos y eso me proporciono seguridad.
Sin embargo mi experiencia fue totalmente distinta cuando me incluyeron dentro de la academia de matemáticas, no porque no supiera, sino por la forma en la cual me daría a entender ante los alumnos y tal fue el caso que después de dos clases de Matemáticas IV una alumna se armó de valor y me dijo “Maestro… no le entendemos nada”, en ese momento sentí un balde de agua fría recorriendo mi cuerpo y una frustración se apoderó de mí.
¿Todo maestro pasa por estas dificultades? sin dudarlo si, ya que tenemos una formación totalmente diferente a la de un profesor egresado de una escuela normal para profesores, no se nos enseña a enseñar, si no a  aplicar nuestros conocimientos a un problema real.
En ese entonces mi error fue dar por hecho que los alumnos deberían tener ciertos conocimientos, para lo cual tuve que bajar mi nivel y explicar como comúnmente decimos “con peritas y manzanitas”, buscar la forma en la cual la materia fuese lo menos tediosa y aburrida y encontrar la manera en que el alumno se sintiesen en un ambiente agradable, que les permitiera desenvolverse adecuadamente.
Ahora con el paso del tiempo, al preparar mi clase me pregunto si lo que voy a enseñar tendrá eco en los alumnos, cómo preparar mis actividades para tener la atención de mis alumnos ¿acaso me estoy convirtiendo en docente, en aquel profesor que no tuve?
Sé que aún tengo problemas en cuanto a enseñanza debido a mi formación profesional, no me formaron para ser profesor pero mi objetivo está claro… enseñar al que no sabe; para lo cual requiero buscar la forma más adecuada para comunicarme con mis alumnos, ya sea visual o auditiva y esto algo que tampoco me enseñaron pero finalmente se consigue comunicar lo que realmente uno quiere decir.
Ser profesor es una actividad muy noble que nos lleva a tener grandes satisfacciones, sobre todo cuando alumnos egresados regresan después de uno o varios años, buscándote para decirte que siguen estudiando, que ahora comprenden aquellos regaños y llamadas de atención, que aquello que se le enseño le ha servido en sus estudios de licenciatura. El ser docente a este nivel es una gran responsabilidad ya que aquí es donde al alumno tomara la decisión de seguir estudiando o no, y si por cuestiones financieras o personales él no puede seguir con su trayectoria académica, que al menos tenga las herramientas necesarias para desenvolverse en el campo laboral.

4 comentarios:

  1. Hola, Juan Manuel:
    Qué gusto me da ver que ya abriste tu blog. Espero que puedas compartirlo con tus alumnos incluyendo textos variados relacionados con tus asignaturas.
    Felicidades.


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  2. Hola Juan Manuel, tienes razón debemos darles armas a nuestros alumnos para que se defiendan,ya sea trabajando o estudiando.
    Saludos Oswald.

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  3. Hola compañero Juan Méndez

    El ser docente no es nada fácil como lo mencionas y tienes razón es la profesión más noble ya que nos permite conocer un mundo de gente aprendiendo de ellos como alumnos, amigos, como psicólogos aunque no lo seamos verdad.

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