De
acuerdo a mi actividad académica en licenciatura no me imaginaba impartiendo
clases ante un grupo numeroso de alumnos -algo que es muy común en
instituciones de educación pública- ya muchas veces que me toco exponer algún
tema, me ponía realmente nervioso, el hecho de pensar si mi resumen era lo
correcto y las palabras que utilizaría eran las más adecuadas, ahora tengo 11
años en el ámbito docente con sus respectivas alegrías y tristezas.
Pues bien, desde que estaba en secundaria me
llamaba mucho la atención todo aquello que tuviese que ver con computadoras,
derivado de ello estudie en un CBTis la especialidad de Técnico Programador y
de ahí decidí ingresar al Instituto Tecnológico de Toluca a estudiar la carrera
de Ingeniería en Sistemas Computacionales, al mismo tiempo que ingrese a la
carrera y gracias al servicio social y prácticas profesionales que realice por
parte del CBTis, logre colocarme en un trabajo dentro de la Universidad
Autónoma de México específicamente en la Facultad de Química, llevando a la par
estudio y trabajo -nada fácil por cierto- pero debido a situaciones económicas
no tenía otra alternativa.
Una vez concluidos mis estudios, no me preocupaba
mucho la cuestión de encontrar otro trabajo, ya que contaba con uno en el cual
me desempeño de forma profesional, un compañero de trabajo en una ocasión me
comentó que si conocía a alguna persona del área de sistemas que le interesara
dar clases de las materias de computación, sin dudarlo le dije que yo era esa
persona a quien buscaba, me proporcionó los datos del CECYTEM, Plantel Toluca
para que fuese a una entrevista, ahí me contacte con la subdirectora académica
para dicha entrevista, posterior a esta me dijo que no tenía inconveniente en
que yo ocupase la vacante, lo cual me llenó de satisfacción ya que cubrí todos
los requisitos.
El día que me inicie como docente estaba realmente
nervioso, ya que no es lo mismo exponer un tema ante tus compañeros de clase y
si te equivocas tienes a tu maestro para corregirte, ¿aquí quién me corregiría?
pues bien, inhale profundamente y entre al salón a impartir mi clase, la verdad
no me costó mucho trabajo acoplarme a las clases, ya que las materias que
inicie impartiendo eran mi área y pude desenvolverme de lo mejor. Me vi como un
buen docente ya que siempre tenía la respuesta correcta a los cuestionamientos
de mis alumnos y eso me proporciono seguridad.
Sin embargo mi experiencia fue totalmente
distinta cuando me incluyeron dentro de la academia de matemáticas, no porque
no supiera, sino por la forma en la cual me daría a entender ante los alumnos y
tal fue el caso que después de dos clases de Matemáticas IV una alumna se armó
de valor y me dijo “Maestro… no le
entendemos nada”, en ese momento sentí un balde de agua fría recorriendo mi
cuerpo y una frustración se apoderó de mí.
¿Todo maestro pasa por estas dificultades? sin
dudarlo si, ya que tenemos una formación totalmente diferente a la de un profesor
egresado de una escuela normal para profesores, no se nos enseña a enseñar, si
no a aplicar nuestros conocimientos a un
problema real.
En ese entonces mi error fue dar por hecho que los
alumnos deberían tener ciertos conocimientos, para lo cual tuve que bajar mi
nivel y explicar como comúnmente decimos “con peritas y manzanitas”, buscar la
forma en la cual la materia fuese lo menos tediosa y aburrida y encontrar la
manera en que el alumno se sintiesen en un ambiente agradable, que les
permitiera desenvolverse adecuadamente.
Ahora con el paso del tiempo, al preparar mi clase
me pregunto si lo que voy a enseñar tendrá eco en los alumnos, cómo preparar
mis actividades para tener la atención de mis alumnos ¿acaso me estoy
convirtiendo en docente, en aquel profesor que no tuve?
Sé que aún tengo problemas en cuanto a enseñanza
debido a mi formación profesional, no me formaron para ser profesor pero mi
objetivo está claro… enseñar al que no sabe; para lo cual requiero buscar la
forma más adecuada para comunicarme con mis alumnos, ya sea visual o auditiva y
esto algo que tampoco me enseñaron pero finalmente se consigue comunicar lo que
realmente uno quiere decir.
Ser profesor es una actividad muy noble que nos
lleva a tener grandes satisfacciones, sobre todo cuando alumnos egresados
regresan después de uno o varios años, buscándote para decirte que siguen
estudiando, que ahora comprenden aquellos regaños y llamadas de atención, que
aquello que se le enseño le ha servido en sus estudios de licenciatura. El ser
docente a este nivel es una gran responsabilidad ya que aquí es donde al alumno
tomara la decisión de seguir estudiando o no, y si por cuestiones financieras o
personales él no puede seguir con su trayectoria académica, que al menos tenga
las herramientas necesarias para desenvolverse en el campo laboral.